Sedentarismo e inmovilidad prologada, causas de la enfermedad tromboembólica

La vida sedentaria, la inmovilidad prolongada a la que son sometidas las personas hospitalizadas e incluso los viajes largos en avión, pueden causar la enfermedad tromboembólica venosa (ETV), un mal clínicamente silencioso y de difícil diagnóstico, que anualmente en el mundo afecta a dos millones de personas y genera más muertes que el sida, el cáncer de mama o los accidentes de tránsito.



La ETV es una clase de trombosis y ocurre cuando la sangre no está en movimiento y tiende a coagularse formando trombos (coágulo sin función benéfica) que viajan y se localizan en algunos órganos como los pulmones, produciendo un mal llamado tromboembolismo pulmonar, y en las piernas derivando en una trombosis venosa profunda.

La enfermedad puede ser más frecuente de lo que se cree, pues además de producirse por actividades tan comunes como las anteriormente mencionadas, puede presentarse luego de una cirugía, terapia de reemplazo hormonal, embarazo, consumo prolongado de anticonceptivos orales o en pacientes que padecen de obesidad, enfermedades cardiacas y oncológicas.

“La ETV puede llevar a una gran limitación del paciente porque, por ejemplo, queda incapacitado porque duele mucho cuando sucede en las piernas. Cuando ocurre en el pulmón puede llevar al ahogo o la muerte del paciente, eso depende de qué tantas venas o arterias se tapen”, afirma Oscar Sáenz Morales, médico internista y neumólogo especialista en el tema.

Adiós al sedentarismo

Las recomendación principal para prevenir esta afección es la de evitar el sedentarismo, pero en vista de que la ETV no se evidencia con facilidad, se genera a partir de otras enfermedades y de situaciones inevitables como el reposo durante la hospitalización, lo más adecuado es la consulta médica y en el caso del reposo obligado, el suministro de medicamentos como los anticoagulantes.

La sugerencia de Sáenz Morales se orienta no solo a la consulta con el especialista, sino que también se dirige a los profesionales de la salud para que elaboren historias clínicas detalladas de sus pacientes y recurran a las medidas necesarias para prevenir el desarrollo de esta enfermedad.

“Si el paciente tiene los factores de riesgo acudamos a las medidas preventivas. Ésta puede ser prevenible si el médico la detecta dentro del grupo de riesgo y le suministra medicamentos para que no se presente”, explica.

Sáenz agrega que los síntomas más evidentes de la presencia del TPV es el fuerte dolor e hinchazón en las piernas, y si es en los pulmones se evidencia con la sensación de ahogo de un momento a otro acompañado de dolor progresivo en el pecho, sin causa evidente.

En hospitales

En un reciente documento elaborado por los especialistas médicos Alejandro León y Carlos Hernando Gómez, llamado “Tromboembolismo Pulmonar: revisión crítica de la literatura, basada en la evidencia” en Colombia la ETV podría causar entre 1 y 1,8 muertes por cada mil habitantes al año.

Según León y Gómez, esta realidad sumada al riesgo de muerte, las incapacidades y los altos costos que representa esta afección al sistema de salud colombiano, hacen indispensable el fortalecimiento de programas de prevención.

Adicional a ello, de acuerdo con el estudio Endorse realizado en hospitales de 32 países de los cinco continentes y publicado por la revista especializada ‘The Lancet’, aproximadamente el 50% de los pacientes hospitalizados están en riesgo de padecer la enfermedad tromboembólica venosa, razón por la cual las estrategias de prevención deben priorizarse en dichas instituciones de salud.

Precisamente desde abril de 2011 se viene trabajando en 18 hospitales de cuatro ciudades del país (Medellín, Bucaramanga, Bogotá y Barranquilla) un programa llamado “Zona Libre de Trombosis” con el cual se busca mejorar la prevención de la ETV en pacientes hospitalizados.

Fuente: lapatria.com

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