Fomentar el ejercicio ayudaría a adolescentes a dejar de fumar




Animar a los adolescentes que fuman no sólo a dejar el cigarrillo sino a mantenerse activos físicamente puede incrementar sus posibilidades de abandonar el hábito, señaló un estudio. Algunas investigaciones en adultos sugieren que el ejercicio puede ayudar a dejar el tabaco, quizás aliviando los síntomas de abstinencia y reduciendo las ganas de fumar un cigarrillo.

El nuevo estudio, publicado en la revista Pediatrics, contempló los efectos de sumar asesoramiento sobre el ejercicio a programas centrados en adolescentes fumadores que deseen dejar el hábito.

“Not on Tobacco” (NOT) es el programa de la Asociación Estadounidense del Pulmón destinado específicamente a los estudiantes de secundaria. Está disponible en los colegios públicos de todo Estados Unidos, y estudios hallaron que el promedio de abandono del tabaquismo es de aproximadamente un 21 por ciento.

En el estado de Virginia Occidental, donde se realizó el estudio, las tasas de tabaquismo eran altas, mientras que las de ejercicio eran bajas, dijo la principal investigadora, Kimberly Horn, de la Escuela de Medicina de la Universidad de Virginia Occidental en Morgantown.

“Creemos que (el ejercicio) podría ser importante para estos chicos, y que los efectos de NOT pueden verse reforzados”, dijo Horn a Reuters Health.

Para estudiar la cuestión, el equipo de Horn asignó aleatoriamente 19 escuelas secundarias para ofrecer el programa normal, el que incluye el asesoramiento sobre ejercicio o una “breve intervención” en la que los adolescentes fumadores tenían una sesión con un miembro del programa.

En total, 233 estudiantes participaron en estos tres programas. El programa normal NOT ofrece sesiones en grupos pequeños de 10 semanas, en los que un asesor ayuda a los adolescentes a averiguar por qué fuman y a encontrar formas de dejar el hábito.

Los adolescentes que participaban en la versión con ejercicio también recibían consejos en lo relativo a la actividad física, y un podómetro para registrar sus niveles de actividad diarios. Tras seis meses, según el estudio, el grupo que participó del NOT más ejercicio tenía la tasa más elevada de abandono del tabaco, con el 31 por ciento.

Eso, comparado con el 21% del programa normal y sólo el 16% del grupo de intervención breve. Cuando el equipo de Horn echó un vistazo más minucioso a los datos, el ejercicio añadido pareció haber ayudado sólo a los chicos.

Entre los varones que formaron parte de esa versión del plan, el 37% había dejado de fumar en el marco estudiado de seis meses, frente a sólo el 18% del programa estándar. Las tasas de abandono del tabaquismo de las chicas, sin embargo, eran similares en ambos grupos, con el 26% y el 23%, respectivamente.

Las razones de la diferencia entre los géneros no estaba clara, dijo Horn. “Estamos un poco desconcertados”, añadió. En general, se sabe que los niveles de ejercicio entre las chicas “caen” en los años de la adolescencia, mientras que es más probable que los chicos permanezcan activos de algún modo, dijo Horn.

El estudio no midió realmente qué tipo de ejercicio practicaban los estudiantes, así que no está claro cómo están relacionados los cambios en la actividad física con el éxito a la hora de dejar de fumar.

Estudios futuros estudiarán si el programa realmente impulsa los niveles de actividad física, y si el tipo de ejercicio importa a la hora de dejar el tabaco. Lo que es alentador, dijo Horn, es que la porción de ejercicio es fácil de sumar a un programa NOT. La esperanza es que incluso después de dejar de fumar, los adolescentes sigan haciendo actividad física y obtengan algunos beneficios extra para la salud.

Fuente: Analitica.com

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