Cocineros que están expuestos muchas horas al calor pueden desarrollar várices


Los cocineros que están expuestos al calor y cuyos padres han tenido várices pueden desarrollar la misma enfermedad si permanecen mucho tiempo de pie y si habitan lugares en donde el clima es cálido, como Tumbes, Iquitos y Piura, advirtieron médicos especialistas. Eber Cataño, cirujano especialista en flebología (estudio de las venas) del hospital nacional

Dos de Mayo, explicó que al estar expuestas por mucho tiempo al calor, las venas de estas personas se dilatan, lo que aumenta el riesgo de desarrollar várices.

“En la mayoría de chefs, cocineros y ayudantes de cocina, las várices pueden llegar a producirse en ambas piernas, debido a la actividad laboral que desarrollan”, indicó.

Otro factor que se debe considerar en estos casos es la indumentaria, pues las botas y mandiles de jebe que utilizan los trabajadores de la cocina impiden que algunas partes de sus cuerpos estén ventiladas.

“Al estar el piso mojado, los cocineros usan botas de jebe sin darse cuenta que calientan las piernas, lo que se agrava con la temperatura del ambiente que hay en la cocina. Además, usan mandiles de plástico y esto también hace que se dilaten con más facilidad las venas”, remarcó.

También el estar mucho tiempo de pie, el sobrepeso, la mala alimentación y la falta de ventilación, especialmente en la parte inferior de la cocina, tiene como consecuencia que estas personas que se dedican a la gastronomía adquieran esta enfermedad.

El médico precisó que esta enfermedad se presenta en cuatro niveles, el primero corresponde a las “arañitas”, denominadas así por la pequeña aparición de venas dilatadas que forman un mapa muy pequeño en la zona afectada.
Agregó que el segundo nivel concierne a las venas reticulares que llegan a tener un tamaño de cinco milímetros.


En tanto que el tercer nivel pertenece a las venas que son más grandes, mientras que la cuarta fase se manifiesta cuando se producen las denominadas úlceras varicosas, que se caracterizan por tener una complicación severa de la circulación de la sangre.

Los síntomas del mal de várices son la sensación de pesadez de las piernas, ardor en la planta de los pies, e hinchazón en los tobillos y piernas.

Cataño, quien es director del Centro Especializado de Várices, mencionó que, dentro de los diferentes tratamientos empleados para este mal, el más rápido, sencillo y barato es la escleroterapia, que consiste en inyectar polidocanol (tipo de alcohol) en las venas afectadas para desaparecerlas.

Comentó que la mayoría de pacientes que acude a su consultorio en su mayoría presenta los dos últimos niveles; es decir cuando son de tipo cordones varicosos o cuando desarrollan úlceras varicosas. Por ello, necesitan de siete a ocho sesiones para eliminar las várices.

En ese sentido, el especialista recomendó a las personas que se dedican a la cocina usar medias para várices, tomar agua a diario, mantener ventilados los ambientes de trabajo (esencialmente la parte inferior de la cocina), no usar botas ajustadas y mantener su peso ideal.

Las várices se manifiestan en la dilatación de las venas superficiales de las piernas. La consecuencia de no tratarse a tiempo puede ser la aparición de tromboflebitis, que es la obstrucción del paso de la sangre por las venas, ocasionada por un coágulo de sangre.

Asimismo, se pueden presentar roturas, sangrado de venas, oscurecimiento en la zona afectada y la aparición de úlceras varicosas en las piernas.

Según las cifras del Ministerio de Salud, en el año 2010 se registraron 479 casos de várices en los nosocomios del sector, a escala nacional, de los cuales 224 corresponden a hombres y 255 a mujeres. De este total, siete son niños, 10 adolescentes, 18 jóvenes, 221 adultos y 223 ancianos.

Fuente: Andina

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