La alimentación es clave para dejar de fumar


Los expertos afirman que una dieta rica en vitaminas A y C colaboran al momento de abandonar el hábito. Consumir determinados alimentos ayudaría a no engordar y a manejar la ansiedad.

La clave, según los expertos, se encuentra en la incorporación de frutas y verduras ricas en vitaminas A y C. Se trata de la dieta fundamental que debe seguir una persona que intenta abandonar por completo el cigarrillo, para mantener la ansiedad a raya.

Según indica el Instituto Provincial de Bienestar Socia de Córdoba (Ipbsc), en España, es posible dejar de fumar sin engordar un solo kilo.

Los expertos de ese centro explicaron que la gordura posterior al último cigarrillo, que promedia los 2,5 kilos, es totalmente temporal y subsanable mediante un programa de ejercicio físico y una dieta equilibrada prescripta por el médico.


Justa Redondo, profesional de ese organismo, explicó que los no fumadores recientes deberán mentalizarse sobre la posibilidad cierta de ver aumentado su apetito durante meses, además de experimentar una tendencia a consumir más alimentos por la recuperación del olfato y del gusto, publicó el sitio ElDia.com.ar.

La experta, perteneciente a la Unidad de Drogas y Adicciones del Ipbsc, indicó que las mujeres, los menores de 55 años y quienes fumaban más de 15 cigarrillos por día son los más propensos a notar –y quejarse- por el aumento de peso.

“La falta de la habitual nicotina modifica los procesos de regulación de la temperatura corporal y tiene como efecto el que se depositen más sustancias grasas en el organismo”, indicó Redondo.

“El aumento de peso –añadió- también se debe a que a veces aumenta la ingestión de alimentos debido a la recuperación del olfato y el gusto, lo cual se suma a la irritabilidad provocada por el ansia de nicotina”.

Por su parte, la doctora Pilar Govantes explicó que “el tabaco tiene un alto poder adictivo, porque activa diversos centros cerebrales del placer. Estos centros se habitúan a ser estimulados por la nicotina y, si se deja de recibir este estimulante, la sensación de placer se transforma en ansiedad y angustia, lo cual nos lleva a comer más para compensar la falta de tabaco. Y la balanza lo acusa”.

Si bien las alternativas para controlar la ansiedad son hoy variadas –e incluyen hipnosis, parches, terapias de grupo, libros o chicles-, la experta señaló que “en cualquier caso es importante controlar la dieta y aumentar el ejercicio ya que la nicotina consume aproximadamente entre un 5 y un 10% de lo que comemos”.

“Ante la ansiedad por no poder fumar, se produce un efecto sustitutivo y cambiamos el tabaco por la comida. La mayoría de los pacientes que han dejado el tabaco y que llegan a mi consulta han engordado entre 5 y 6 kilos. Dependiendo de lo que lleguen a cuidar la dieta y los hábitos desde el principio, pueden ganar desde muy poco o nada hasta diez kilos o más”, sostuvo Govantes.

Ante esta situación, la doctora aconsejó que “cuando se note la falta del tabaco, hay que intentar cambiar la comida por otra actividad que distraiga pero no engorde: hablar con alguien, leer, hacer ejercicio físico, tomar un vaso de agua, respirar hondo un par de minutos… la clave está en apartar la mente del deseo de fumar, pero sin comer, que quizá es lo primero que viene a la cabeza”.

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