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El calcio y la vitamina D no reducen el colesterol


Quienes quieren mejorar la salud cardíaca con un descenso de los niveles de colesterol, no deberían recurrir a los suplementos de calcio y vitamina D, según un nuevo estudio.

A pesar de los anuncios de sus beneficios, las evidencias que los respaldan son débiles, aseguró a Reuters Health el doctor Swapnil Rajpathak, del Albert Einstein College of Medicine, en Nueva York.

Los niveles altos de colesterol y otros lípidos (grasas sanguíneas dañinas, como los triglicéridos) son factores de riesgo de la enfermedad cardíaca, la principal causa de muerte en Estados Unidos.

El calcio es el principal candidato en los esfuerzos de reducir el colesterol porque interfiere con la absorción de los lípidos en el organismo y, quizás, hasta los eliminaría.

De todos modos, sólo se observaron efectos leves en unos pocos y cortos ensayos clínicos. La relación entre la vitamina D y los lípidos es aún menos conocida, resumió el equipo de Rajpathak en el American Journal of Clinical Nutrition.

El equipo buscó información más sólida en un estudio de largo plazo: Women's Health Initiative, en el que identificó a 1.191 mujeres posmenopáusicas.

Los especialistas las dividieron al azar en dos grupos, a la mitad se les indicó tomar un suplemento diario de calcio (1.000 miligramos) más vitamina D (400 UI) y el resto tomó un placebo.

A los cinco años, no hubo diferencias entre ambos grupos en ninguno de los lípidos evaluados, incluido el colesterol total, el colesterol LDL o "malo", los triglicéridos y el colesterol HDL o "bueno".

Ambos grupos en el ensayo tuvieron reducciones relativamente pequeñas en cada lípido evaluado, incluido el colesterol "bueno".

Sin embargo, el estudio tuvo sus limitaciones. Las participantes eran mujeres mayores, lo que impidió concluir cómo los hombres o las mujeres jóvenes responderían a los suplementos. Y el hecho de que las mujeres combinaron calcio y vitamina D no permitió diferenciar sus efectos.

"El alto consumo de de calcio y de vitamina D sería útil para otros resultados", dijo Rajpathak. Por ejemplo, cuidar la salud ósea. En cuanto al control de los lípidos, sus recomendaciones no son sorprendentes: tener una alimentación saludable y hacer ejercicio.

FUENTE: American Journal of Clinical Nutrition, 24 de febrero del 2010.

El ejercicio puede calmar la ansiedad que viene con las enfermedades


Las personas que sufren de ansiedad pueden hallar cierto alivio a través del ejercicio regular, informan investigadores de la Universidad de Georgia.

Con frecuencia, la ansiedad acompaña a enfermedades crónicas como diabetes y enfermedad cardiaca, y esa carga constante puede interferir con el tratamiento de dichas afecciones, señalan los investigadores. "Aunque se podría esperar que los síntomas de ansiedad sean elevados entre individuos que se enfrentan a una afección médica crónica, dichos síntomas podrían no ser reconocidos ni tratados", advirtió Matthew Herring, estudiante de doctorado en el departamento de quinesiología, y autor principal del estudio.

Aunque el papel del ejercicio en el alivio de los síntomas de depresión ha sido bien estudiado, el impacto sobre los síntomas de ansiedad ha recibido, en comparación, poca atención. "Los hallazgos de nuestra revisión añaden al creciente cuerpo de evidencia de que las actividades físicas como caminar o levantar pesas podrían constituir tratamientos económicos y rentables para ayudar a aliviar los síntomas de ansiedad entre los pacientes", apuntó Herring.

Para el estudio, que aparece en la edición del 22 de febrero de la revista Archives of Internal Medicine, el equipo de Herring revisó 40 ensayos que incluyeron a 2,914 personas que sufrían de varias afecciones médicas, como enfermedad cardiaca, esclerosis múltiple, cáncer y dolor crónico por artritis. En 90 por ciento de los estudios, las personas asignadas a un programa de ejercicio mostraron menos síntomas de ansiedad, entre ellos sentimientos de preocupación, temor y nerviosismo, que los no asignados al ejercicio, hallaron los investigadores.

De hecho, se mostró que el ejercicio regular reducía los síntomas de ansiedad en veinte por ciento. "Aunque la mayoría de los grupos de pacientes no tenía puntaciones de ansiedad elevadas al extremo al comenzar con el entrenamiento de ejercicio, los síntomas de ansiedad se redujeron", apuntó Herring.

Hacer ejercicio durante treinta minutos fue más efectivo para la reducción de la ansiedad que periodos de ejercicio más cortos, encontró el estudio. Sin embargo, los programas de ejercicio que duraban entre tres y doce semanas eran más eficaces que los programas que duraban más de doce semanas, anotaron los investigadores.

"Los resultados mostraron que los pacientes eran más propensos a cumplir o no abandonar los programas de ejercicio de menor duración, lo que podría dar cuenta de las mayores reducciones en la ansiedad frente a programas de mayor duración", especuló Herring. "Dicho de otra forma, unos mejores índices de participación resultan en mayores reducciones de la ansiedad".

Tracie Rogers, psicóloga del deporte y del ejercicio y vocera del American Council on Exercise, dijo que la actividad física regular no sólo nos hace sentir mejor, sino que "tiene resultados mensurables en la reducción de la ansiedad".

"El ejercicio no sólo influencia la salud física, sino que también mejora la salud mental", enfatizó.

Y la gente que ya recibe tratamiento para la ansiedad se beneficiaría del ejercicio, aseguró. "Para las personas que manejan ansiedad clínica que están en terapia o toman ansiolíticos, es extremadamente beneficioso participar en un programa de ejercicio", aseguró Rogers. "Tiene efectos reales en la reducción de la ansiedad, al igual que esos fármacos".

Rogers apuntó que los efectos secundarios pueden evitar que la gente tome ansiolíticos. "El ejercicio es una buena alternativa", afirmó.


Artículo por HealthDay, traducido por Hispanicare

FUENTES: Matthew Herring, doctoral student, department of kinesiology, College of Education, University of Georgia, Athens, Ga.; Tracie Rogers, Ph.D., sport and exercise psychologist, and assistant professor, Arizona School of Health Sciences, Mesa, Ariz.; Feb. 22, 2010, Archives of Internal Medicine

Una siesta por la tarde podría mejorar su inteligencia


¿Desea sacar la calificación máxima en su próximo examen? Pruebe dormir la siesta a media tarde.

Aunque los hallazgos son preliminares, una nueva investigación plantea que dormir, específicamente una larga siesta por la tarde, prepara al cerebro para recordar cosas. Es como reiniciar una computadora para que funcione sin problemas.

"Dormir no es sólo para el cuerpo. Sino que hace mucho bien al cerebro", afirmó el autor del estudio Matthew Walker, profesor asistente de la Universidad de California en Berkeley.

Walker y colegas dividieron a 39 adultos jóvenes en dos grupos. Al medio día, todos los participantes hicieron ejercicios de memoria que requerían recordar rostros y relacionarlos con nombres. Luego los investigadores realizaron otro ejercicio de memoria a las 6:00 p.m., después de que veinte participantes durmieran una siesta de cien minutos durante el descanso.

Los que no durmieron la siesta tuvieron un rendimiento de alrededor diez por ciento menos en las pruebas que los que sí la durmieron, destacó Walker.

Hubo otra peculiaridad más: la capacidad de las personas para recordar se reduce normalmente en casi diez por ciento entre el medio día y las 6 p.m., pero los que durmieron la siesta no experimentaron ese declive.

La estructura del estudio sugiere que una fase del sueño en que no se sueña, por la que pasaron los que durmieron la siesta, mejora la memoria, apuntó.

"Ésta es otra evidencia más de que dormir juega un papel crítico en el procesamiento de la memoria", destacó. "Este estudio nos proporciona más pruebas de que dormir no sólo es importante después del aprendizaje, sino que es necesario antes del aprendizaje para preparar el cerebro para procesar la información".

Sin embargo, es importante dormir el tiempo suficiente para que el cerebro tenga la oportunidad de experimentar varios ciclos del sueño, destacó. Mediante pruebas de electroencefalografía para registrar la actividad eléctrica en el cerebro, los investigadores determinaron que la restauración de la memoria parece ocurrir entre el sueño profundo y el estado de sueño, llamado movimiento ocular rápido o MOR.

"La capacidad del cerebro para absorber información no siempre es estable", dijo Walker. "La capacidad del cerebro es un tanto similar a la de una esponja. Podría saturarse con un aprendizaje continuo a lo largo del día".

Jessica Payne, profesora asistente de la Universidad de Notre Dame, dijo que los hallazgos del estudio "se añaden a algo que ya sabíamos sobre la importancia del sueño".

Un mensaje de la investigación, apuntó, es que el sueño puede ser valioso para los "estudiantes y para las personas que tienen problemas de memoria debido al envejecimiento".

Otra investigación reciente sugiere que dormir puede ayudar a pensar de forma más creativa, a tener mejor capacidad de memoria a largo plazo y a preservar memorias importantes.

Se tenía previsto presentar los hallazgos del estudio el domingo en la reunión anual de la American Association for the Advancement of Science en San Diego.


Artículo por HealthDay, traducido por Hispanicare

FUENTES: Matthew Walker, assistant professor, psychology and neuroscience, University of California at Berkeley; Jessica Payne, assistant professor, psychology, University of Notre Dame, Indiana; Feb. 21, 2010, presentation, American Association of the Advancement of Science annual meeting, San Diego

Casi la mitad de los Cánceres son Evitables


Las previsiones indican que en 2015 habrá más de 200.000 nuevos casos de cancer en España y que, para 2030, en todo el mundo se producirán 26 nuevos millones de casos y 17 millones de muertes por esta enfermedad. Las cifras son espeluznantes, pero podrían verse reducidas a casi la mitad porque el 40 por ciento de los tumores, sobre todo los de pulmón, piel, cérvix o colorrectal, son potencialmente evitables.

No fumar, evitar respirar el humo del tabaco, limitar el consumo de alcohol, no exponerse excesivamente a los rayos ultravioleta, y mantener el peso adecuado mediante una dieta equilibrada y la práctica de ejercicio físico, son algunas de las pautas para prevenir, en la medida de nuestras posibilidades, el desarrollo de un tumor cancerígeno, según la Unión Internacional contra el cancer.

Por este motivo, la Asociación Española contra el cancer (AECC) ha querido focalizar la campaña de este año en los jóvenes y en la importancia de que adopten un estilo de vida sano y puedan evitar en el futuro tener más posibilidades de padecer esta enfermedad. Cada vez más los jóvenes españoles se inician antes en estos poco saludables, razón por la que esta campaña está orientada a sensibilizarles y educarles para una mejor prevención del cancer.

En el caso del cancer de pulmón, primera causa de muerte por cancer en España, evitar el consumo activo o pasivo de tabaco podría evitar que cada año fallecieran en España cerca de 20.000 personas, según la AECC. Sólo en nuestro país, el tabaco se cobra la vida de 3.000 fumadores pasivos y de 56.000 fumadores por enfermedades provocadas por esta adicción como la EPOC, el cancer o aquellas de origen cardiovascular. «Si no existiera el humo del tabaco, el cancer de pulmón sería una enfermedad rara», aseguran desde la AECC.

Menos sol, más dieta equilibradaTomar el sol con precaución, utilizando un protector solar y evitando exposiciones prolongadas sobre todo en los momentos de día donde la radiación del sol es más intensa, ayudaría a prevenir la aparición del carcinoma cutáneo. La piel tiene memoria y los excesos con los rayos UVB y UVA durante la infancia y la adolescencia pueden pasar factura.

Una dieta equilibrada, el ejercicio regular y el abandono del tabaco también puede prevenir la aparición del cancer colorrectal, que provoca 13.000 muertes al año. Además su mortalidad podría disminuir en un 30 por ciento realizando un cribado poblacional, con una simple prueba para buscar sangre oculta en heces.

El cancer de cérvix, uno de los más frecuentes en la población femenina tras el cancer de mama y el colorrectal, es otra de las neoplasias que pueden ser evitables en el futuro si se acude a citas periódicas con el ginecólogo, se toman precauciones en las relaciones sexuales y se está informado sobre las vacunas contra el Virus del Papiloma Humano (VPH) y el calendario de vacunación.

Fuente: ABC España

Un coeficiente intelectual bajo aumenta el riesgo cardiovascular


Investigadores del Medical Research Council de Reino Unido han descubierto que el coeficiente intelectual influye en la aparición de enfermedades cardiovasculares, siendo el segundo factor de riesgo más determinante sólo por detrás del tabaco y muy por encima de otros como la obesidad o la hipertensión, según publica en su último número la revista «European Journal of Cardiovascular Prevention and Rehabilitation».


Para llegar a este hallazgo, los investigadores se basaron en un estudio de población de 1987 que incluía datos de 1.145 personas de 55 años de media del oeste de Escocia, a quienes se les hizo un seguimiento durante 20 años recopilando información sobre su estatura, peso, presión arterial, tabaquismo, actividad física, estudios y trabajo. Además, se evaluó la capacidad cognitiva mediante una prueba estándar de inteligencia general.

Tras introducir todos estos datos en un modelo estadístico con el fin de cuantificar la relación de nueve factores de riesgo con la mortalidad cardiovascular, comprobaron que el tabaco es el factor de riesgo más importante, seguido de un coeficiente intelectual bajo, con una mortalidad similar en ambos casos.

Para medir la importancia relativa de la asociación entre los distintos factores de riesgo se utilizó un "coeficiente de desigualdad", que engloba el riesgo relativo de que se produzca un determinado resultado (muerte por enfermedad cardiovascular) en la población más desfavorecida (con mayor riesgo) respecto de la más favorecida (con menor riesgo).

De este modo, el coeficiente relativo de desigualdad resultante para los cinco factores de riesgo principales fue de un 5, 58 en el caso del tabaco, seguido del coeficiente intelectual (3,76), bajos ingresos (3,20), presión sistólica (2,61) y escasa actividad física (2,06).

Los investigadores destacan "una serie de mecanismos posibles" por los que un bajo coeficiente intelectual podría traducirse en un mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares, y destacan entre ellos la aplicación de la inteligencia a comportamientos relacionados con la salud -como fumar o hacer ejercicio- y sus resultados -obesidad o presión arterial-.

Según añaden en el estudio, otra posibilidad es que el coeficiente intelectual constituya un "registro" de agresiones relacionadas con el entorno, por ejemplo, una enfermedad o nutrición deficiente, acumuladas a lo largo de la vida.

"Desde el punto de vista de la salud pública, existe la posibilidad de incrementar el coeficiente intelectual, como podrían apuntar los resultados de pruebas realizadas en programas de aprendizaje y preparación preescolar", comentó David Batty, autor de la investigación. Además, aseguró que tras este hallazgo habrá que adaptar las campañas de prevención en función del nivel intelectual de los ciudadanos.


Fuente: ABC.es

Si no se trata, una depresión leve puede convertirse en grave


Entre muchas personas cuya depresión no es tratada, los síntomas persisten y empeoran con el tiempo, lo que eventualmente lleva a un diagnóstico de depresión mayor, según una investigación reciente.

Los hallazgos surgen de un estudio de 348 adultos a los que sus médicos de atención primaria habían diagnosticado síntomas depresivos leves. No recibían tratamiento por la depresión cuando tuvieron su consulta y no habían recibido dicho tratamiento en el año anterior.

Cuatro años más tarde, los investigadores de la Universidad de Columbia encontraron que 62 por ciento del grupo experimentaba depresión mayor. Además, su nivel de funcionamiento social era significativamente peor y tenían más de seis veces más probabilidades que las personas no deprimidas a haber realizado una o más visitas a una sala de emergencias psiquiátricas durante el año anterior.

Los investigadores también encontraron que la depresión leve en la evaluación inicial predecía algún tipo de trastorno por uso de alcohol o drogas en el seguimiento, además de una salud emocional y física mala o pasable.

El estudio aparece en la edición de febrero de la revista Psychiatric Services.

"Estos hallazgos surgen tras un intensivo enfoque en los medios de comunicación sobre un estudio reportado en enero, que mostró que a los pacientes deprimidos con síntomas leves no les iba mejor con medicamentos que con un placebo, lo que sugería que dichos pacientes no necesitan tratamiento", apuntó la autora principal del estudio Myrna M. Weissman, profesora de la Universidad de Columbia, en un comunicado de prensa de la Asociación Estadounidense de Psiquiatría. "Por supuesto, los pacientes en un ensayo clínico reciben una cantidad considerable de atención y no carecen de tratamiento".

"Nuestros hallazgos sugieren que los pacientes no tratados de depresión leve no tienen un curso benigno en su enfermedad", enfatizó.

FUENTE: American Psychiatric Association, news release, 2010

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